This article is part of the Hidden Architecture Series “Tentative d’Épuisement”, where we explore the practice of an architectural criticism without rhetoric and based mainly on the physical experience of the work itself.

Este artículo forma parte de la serie “Tentativa de Agotamiento”, comisariada por Hidden Architecture, donde exploramos la práctica de una crítica arquitectónica ausente de retórica y fundamentada sobre todo en la experiencia física de la propia obra.

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I should have learned to recognize each of these trees, but I never paid much attention to those classes. Pine, cedar, pine, cedar, pine… a fir tree? At their feet the ground is wet, almost waterlogged at some point. The grass does not grow in the areas of soil that always remain under their shadows. The day is hot and humid. It is not yet noon and the clothes stick to the sweat of the back as I walk up a path from the sidewalk to a mound. The air is somewhat fresh, when it blows, and it keeps in mind the fact that despite the August sun we are at the Baltic. The branches fan out the clusters of thorns producing a low whistle. No birds are seen around the tree crowns, but the vigorous singing of some of them betrays their games of jumping and chasing. If I were to close my eyes, I could smell your cool presence, take refuge within your shadow and chase the song of your inhabitants, then doze off rocked by your swaying in the air. I do not know your name, but tell me, what would that little detail add to this way of knowing you?

Debería haber aprendido a reconocer cada uno de estos árboles, pero nunca presté demasiada atención a aquellas clases. Pinos, cedros, pinos, cedros, pinos… ¿un abeto? A sus pies la tierra está húmeda, casi diríase que encharcada en algún punto. El césped no crece en las áreas de suelo que siempre permanecen bajo sus sombras. El día es caluroso, con humedad. Aún no es mediodía y la ropa se pega al sudor de la espalda mientras asciendo por un camino que desde la acera alcanza un montículo. El aire es algo fresco, cuando sopla, y mantiene presente el hecho de que a pesar del sol de agosto esto es el Báltico. Las ramas abanican los ramilletes de espinas produciendo un grave silbido. No se ven pájaros en torno a las copas, pero el canto vigoroso de algunos individuos delata sus juegos de saltos y persecuciones. Si cerrara los ojos, podría oler tu presencia fresca, refugiarme en tu sombra y perseguir el canto de tus habitantes, después dormitar mecido por tu balanceo en el aire. No sé tu nombre pero, dime, ¿qué añadiría ese pequeño detalle a esta manera de conocerte?

Image by Federico Covre, via Divisare
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She is wearing her hair up with an orange bow. With her arms, against her chest, she holds a series of large books. She smiles as she recognizes someone sitting in the last rows of the bus, which seconds later disappears after turning the corner. A blind brick wall looms between thin, slender logs, sometimes erratic in their straightness, like the legs of storks. The brick wall, about three meters high, maybe four, looks like a cotton canvas that picks up the shadows of the trunks on its surface like thick and tedious brushstrokes. In other regions, the presence of such a wall would give away the existence of a rich inner courtyard, lemon trees with branches that are down because of the weight of their fruit, and a stream of water that is splashed on the ground from the fountain. One, two, three sparrows perform a comical dance with sympathy, refreshing their plumage in the water.

Lleva el pelo recogido con un lazo naranja. Con los brazos, contra el pecho, sujeta una serie de libros de gran tamaño. Sonríe al reconocer a alguien sentado en las últimas filas del autobús que segundos después desaparece tras girar la esquina. Una tapia ciega de ladrillo se vislumbra entre troncos finos y esbeltos, erráticos a veces en su rectitud, como patas de cigüeñas. La tapia de ladrillo, de unos tres metros de altura, quizá cuatro, parece un lienzo de algodón que recogiese en su superficie las sombras de los troncos como pinceladas gruesas y tediosas. En otras regiones la presencia de una tapia así delataría la existencia de un rico patio interior, de limoneros de ramas abatidas por el peso de sus frutos y de una corriente de agua que desde la fuente se arroja salpicando en el suelo. Uno, dos, tres gorriones ejecutan con simpatía una cómica danza refrescando su plumaje en el agua.

Location plan
Ground floor
Cross section
Long section

But there cannot be any lemon trees here. In fact, the brick wall does not even contain a space enclosed to the world and open only to the sky. It is a lonely canvas drawn on the earth like a straight line that violently separates these nameless trees from a plot of land stripped of them. A waterfall of wide but very low steps interrupts the brick wall. With a joyful cadence of five leaps I overcome the obstacle, I stop and undo my movements to repeat them again. There is something tremendously pleasant in this act of advancing upwards, of entering without ceasing to be outside, of delimiting oneself in an enclosure that is open. The steps, which must be about ten meters wide, define with elegance, almost sensuality, the access to a space that has not been taken away from the forest at all. Even if it seems so. However, these brick canvases and one of lying, dead, horizontal trunks have been placed to signify a change of state. The forest is gaseous, but as you enter here it condenses like dewdrops on the petals of a daisy. The forest is still forest, but now it is also a place where the human community is silently gathered.

Pero aquí no puede haber limoneros. De hecho, la tapia de ladrillo ni siquiera contiene un espacio cerrado al mundo y abierto sólo al cielo. Es un lienzo solitario que trazado sobre la tierra como una línea recta separa con violencia estos árboles sin nombre de un terreno de ellos despojado. Una cascada de escalones anchos pero muy bajos interrumpe el muro de ladrillo. Con una cadencia alegre salvo de cinco saltos el obstáculo, me detengo y deshago mis movimientos para volver a repetirlos. Hay algo tremendamente placentero en este acto de avanzar ascendiendo, de entrar sin dejar de estar afuera, de delimitarse en un recinto que es abierto. Los escalones, deben tener como diez metros de anchura, definen con elegancia, casi sensualidad, el acceso a un espacio que no ha sido en absoluto arrebatado del bosque. Aunque lo pareciera. Se han colocado, sin embargo, estos lienzos de ladrillo y uno de troncos yacentes, muertos, horizontales, para significar un cambio de estado. El bosque es gaseoso, pero al acceder aquí se condensa como gotas de rocío en los pétalos de una margarita. El bosque no deja de ser bosque, pero ahora es también un lugar donde la comunidad humana se encuentra en silencio.

It is a courtyard, yes, call it so, I do not care. I called a cedar a pine because of the depth of its freshness and now I am not going to stop you from calling this space a patio. I still walk in the woods, I like to think so. Six planes. The top one, very easy, is the sky, look, there are no clouds, it is going to rain tomorrow but we have not found out yet. The lower one, I am stepping on. Cut granite paving stones, defined volumetrically when torn from the ground, with three different geometries. I go over each one of them with my eyes. Four by four centimetres, a row of ants walking along them towards any part, they do not raise their heads, this one does, it seems to smell me, they define with rigorous order a road for the direct human transit. That is, from the forest to the forest bathed in sunlight that is the chapel. Ten by sixteen centimetres, at the head of the platoon a fallen in flight wasp is hoisted by a gang of ants, they mark a roadway that looks like a retreat. A retreat from the forest, a retreat from the covered forest where people gather, a retreat by the wall of logs that are stacked and let the wind pass between them. Without regular angles, their rounded shapes look like they have been pulled from a river bed. This is a no-go area. Its irregular layout is interrupted by some trees that were left on this side of the forest when the walls were raised and the steps unfolded to welcome you. Come on, hurry up and see how these ants introduce through the hole in the anthill the inert body of a wasp that has already begun to be dismembered.

Es un patio, sí, llámalo así, a mí me trae sin cuidado. Llamé pino a un cedro por la profundidad de su frescura y ahora no voy a impedirte que tú llames patio a este espacio. Yo sigo andando por el bosque, me gusta pensarlo así. Seis planos. El superior, muy fácil, es el cielo, mira, no hay ninguna nube, mañana va a llover pero nosotros no nos hemos enterado todavía. El inferior lo estoy pisando. Adoquines de granito cortados, definidos volumétricamente al ser arrancados de la tierra, con tres geometrías diferentes. Repaso con la vista cada una de ellas. Cuatro por cuatro centímetros, una hilera de hormigas camina por ellos rumbo a cualquier parte, no levantan la cabeza, ésta sí, parece olerme, definen con orden riguroso una calzada para el tránsito humano directo. Es decir, desde el bosque al bosque bañado de luz que es la capilla. Diez por dieciséis centímetros, a la cabeza del pelotón una avispa caída en vuelo es izada por una cuadrilla de hormigas, marcan una calzada que parece de retiro. Un retiro del bosque, un retiro del bosque cubierto donde la gente se reúne, un retiro junto al muro de troncos que apilados dejan pasar el viento entre ellos. Sin ángulos regulares, sus formas redondeadas parecen sacadas del lecho de un río. Por aquí no se transita. Su trazado irregular se interrumpe ante algunos árboles que quedaron en este lado del bosque cuando se levantaron las tapias y los escalones se desplegaron para recibirte, vamos date prisa, ven a ver cómo estas hormigas introducen por el agujero del hormiguero el cuerpo inerte de una avispa que ya ha empezado a ser desmembrada.

Image by Hidden Architecture
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One, two, three, four, that is four trusses, maybe six if there are two other hidden ones leaning on the walls. There are four, four trusses left. Its layout defines a triangular geometry, triangles that seen in elevation are divided into five sections of equal width by four uprights of variable length. A length that increases proportionally from that side, from the altar, to the opposite and where we are now. One, two, three, four, pine wood assembled by metal joints, stabilized by steel braces. One, two, three, four times, or six, thus arranged along a north-south axis define a steeply sloping roof that evacuates water and snow that melts as it changes state in the form of water, dissolved dust, perhaps, to the window that is both altar and altarpiece. But there is no snow, it was warm in fact, but I have told this before. The light of a midday sun, just from the south, enters like a knife through the opening that the trusses open on the brick wall behind us in this gesture as if leaning a bowl to pour waisted water. Light coming in like a knife. This expression always seemed to me to be exaggerated, but I find it terribly appropriate at this moment. At our feet, the floor is brick and the darkness is heavy. Above our heads, this light poured in an almost irresponsible way stops in the air the pieces of the trusses suspended like ceramic dancers, inert but light.

Una, dos, tres, cuatro, son cuatro las cerchas, quizá seis si hay otras dos ocultas que se apoyan sobre los muros. A la vista quedan cuatro, cuatro cerchas. Su trazado define una geometría triangular, triángulos que vistos en alzado se dividen en cinco tramos de igual ancho mediante cuatro montantes de longitud variable. Una longitud que se incrementa proporcionalmente desde aquel lado, desde el altar, hasta el opuesto y en cual nos hallamos ahora. Una, dos, tres cuatro, madera de pino ensamblada por uniones metálicas, estabilizada por tirantes de acero. Una, dos, tres, cuatro veces, o seis, así dispuestas a lo largo de un eje norte-sur definen una cubierta inclinada de pendiente acusada que evacúa agua y nieve que se derrite al cambiar de estado en forma de agua, polvo disuelto, quizá, hacia la ventana que es altar y retablo al mismo tiempo. Pero no hay nieve, hacía calor de hecho, pero esto ya lo he contado antes. La luz de un sol de mediodía, justo desde el sur, entra como un cuchillo por la apertura que las cerchas abren sobre el muro de ladrillo a nuestra espalda en este gesto como de inclinar un barreño para vaciarlo de agua. Luz que entra como un cuchillo. Siempre me pareció exagerada esta expresión, pero la encuentro terriblemente cotidiana en este momento. A nuestros pies, el suelo es de ladrillo y la oscuridad pesada. Encima de nuestras cabezas, esta luz vertida de un modo casi irresponsable detiene en el aire las piezas de las cerchas suspendidas como bailarines de cerámica, inertes pero leves.

Image by Hidden Architecture
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One, two, three, four, five, six and seven. Seven rows of benches hold hands and face the altar. I sit on the nearest one, position one, row three. The cold leather of the seat comforts me by helping to balance the temperatures of my body and the air contained here. The surface is smooth, cold and hard. I silently notice that the trees outside continue to be swayed by that stubborn arctic summer breeze. It is not a great discovery, this kind of details are evident when one is in the middle of a forest and watches carefully. The trusses, the benches, the light. The orientation of the different elements that build this portion of inhabited forest is analogous to that of familiar elements that make up other Christian worship spaces. The steps, the sight, the hearing are directed in a certain direction and sense. Here, however, sight finds no rest, no surface to stand on. It wanders, moves, now in a zigzag, then stops. Chasing the music of birds surrounding the branches of the trees.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete. Siete hileras de bancos se cogen la mano y se orientan al altar. Me siento sobre el más cercano, posición uno, fila tres. El frío cuero del asiento me reconforta ayudando a que las temperaturas de mi cuerpo y del aire aquí contenido se equilibren. Superficie tersa, fría y dura. En silencio reparo en que los árboles de fuera continúan mecidos por aquella obstinada brisa ártica de verano. No es un gran descubrimiento, este tipo de detalles se antojan evidentes cuando uno se encuentra en medio de un bosque y observa con atención. Las cerchas, los bancos, la luz. La orientación de los diferentes elementos que construyen esta porción de bosque habitado es análoga a la de elementos familiares que componen otros espacios de culto cristiano. Los pasos, la vista, el oído se dirigen en una dirección y en un sentido determinados. Aquí la vista, sin embargo, no encuentra descanso, no encuentra superficie sobre la que detenerse. Vaga, se mueve, ahora en zigzag, después se detiene. Persiguiendo la música de pájaros que envuelve las ramas de los árboles.

Image by Federico Covre, via Divisare

VIA:

Revista Arquitectura Coam

Tectonica

Divisare