This week, we received the news, with depth sadness, that Michael Sorkin passed away because of the worldwide pandemic Covid-19 virus that has just started to hit New York with a worrying number of cases. In 2012, eight years earlier, Lebbeus Woods, his friend and collaborator in several projects, passed away during Sandy Hurricane in New York. Both Sorkin and Woods have left an outstanding architectural legacy that was committed with the social and spatial complexity of the urban space. Moreover, the endless creativity of both architects let us dream with new possible spaces as a response of the inequality of our society. The publication of Timesquare project, a work they did together in collaboration with John Young in 1987 as resistance response the real estate development of Donald Trump in the Hudson River, is our homage to the great architects.

Esta semana recibimos la noticia, con profunda tristeza, del fallecimiento de Michael Sorkin debido a la pandemia mundial del virus Covid-19 que está empezando a golpear Nueva York con unos números alarmantes. En 2012. ocho años antes, Lebbeus Woods, amigo y colaborador en varios proyectos, falleció durante el Huracan Sandy que azotó a esta ciudad. Tanto Sorkin como Woods nos han dejado un legado arquitectónico que se comprometía con la complejidad social y espacial dentro del espacio urbano. Además la infinita creatividad de ambos arquitectos nos permiten soñar con nuevos espacios posibles en respuesta a la desigualdad que prevalece en  nuestra sociedad. La publicación de Timesquare, un proyecto que realización en colaboración con John Young en 1987 como acto de resistencia a un desarrollo inmobiliario de Dontald Trump a la orilla del Río Hudson entre las calle 57 y 72, es nuestro homenaje a estos dos grande arquitectos.

The abandoned New York Central railyards, between 57th and 72nd Streets on the Hudson River, were—in 1987—one of the last remaining Manhattan sites ripe for large-scale commercial and residential development. Unlike the 34th Street railyards, which were and remain active to the present day, the vast Upper West Side property had been unused for many years. Or almost. At the northern end, at the entrance to the train tunnels that run under Riverside Park, a shanty-town had been built and occupied by squatters, including the “Mole People,” who lived in the tunnel. A peaceable lot, who made money by selling books and other collectible detritus a few blocks away on the sidewalks of Broadway, they had built, in some cases, rather substantial shacks in the time-honored way of people with little money but a determination to settle down. They earned, but not enough to afford Manhattan’s high rents, so they moved into spaces that no one else wanted. They were the first to go, in a single police sweep, along with their bulldozed constructions, when a major developer bought the property and prepared to build.

Las vías de tren abandonadas de Nueva York, entre las calles 57 y 72 en el Río Hudson, eran, en 1987, uno de los últimos solares vacíos de Manhattan que podían ser usados para un gran desarrollo comercial y residencial. A diferencia del intercambiador de la calle 34, que a día de hoy aún permanece activo, el vasto solar del Upper West side había estado abandonado durante muchos años. O casi abandonado. En el lado norte, a la entrada de los túneles del tren que van bajo el parque de Riverside, había surgido un barrio marginal de okupas entre los que se incluía el “pueblo topo”, que vivía dentro del túnel. Era un grupo de gente pacífico que se ganaba la vida vendiendo libros y otro tipo de coleccionables en las aceras de Broadway. Habían construido, en algunos casos, unas cabañas de formas tradicionales con pocos recursos pero lo suficientemente estables para asentarse dentro del túnel. Con su trabajo ganaban dinero, pero no lo suficiente como para permitirse alquilar un apartamento en Manhattan. Es por tanto que se mudaron a los espacios donde nadie más quería vivir. Fueron los primeros en marcharse en una única redada policial que accedió a sus viviendas con maquinas escavadoras, una vez que el promotor había comprado la propiedad y se disponía a comenzar las obras.

One has to resist pitying those squatters. Pity is a treacherous emotion, for everyone involved. Better to respect them. Their way of life, as chosen as any in the capitalist jungle (don’t imagine that the rich are really free), included the certainty that they would one day have to move on, probably very quickly. They were prepared and no doubt found other ‘undeveloped’ spaces to settle down in for the next timeframe, whatever that would work out to be. On the other hand, their scattering was traumatizing and unnecessarily brutal. And another thing: their little community had a spirit of invention impossible to achieve in the emotionally arid and highly regimented skyscraper landscape that was soon to come.

Uno tiene que evitar sentir compasión por esos okupas. La compasión es un emoción que puede traicionar a todos los involucrados. Su modo de vida es una elección como cualquier otra en esta jungla capitalista (no se imaginen que los millonarios son totalmente libres) e incluye la certeza de que, eventualmente, se tendrán que mudar a otra parte de forma repentina. Ellos estaban preparados y, sin ninguna duda, encontraron “otra zona sin desarrollar”, espacios para construir nuevos asentamientos para otro periodo de estancia. Por otro lado, la forma en la que fueron sacados de este lugar fue traumática e innecesariamente agresiva. Y una cosa más: esta pequeña comunidad tenía el espíritu de realizar lo imposible para conseguir su espacio en el emocionalmente árido y tremendamente regimentado paisaje de rascacielos que en breve este lugar se iba a convertir.

 In anticipation of what was to come, Michael Sorkin, John Young, and I began to meet once a week to discuss strategies for the development of the site that would be a clear alternative to the developer’s predictable, profit-oriented thinking. Sorkin was writing scenarios, Young was doing research, and I was making design sketches that attempted to bring together the different strands. What evolved was a ‘duty-free zone’—‘duty’ understood in at least two meanings of the word. What we envisioned was an urban utopia of sorts, which meant an urban dystopia, from the standpoint of the usual developer mega-projects. Individual improvisation and consciousness of community were the reigning ideals. The site development was intended to be an experimental living zone outside the legally regulated norms, a vast collective enterprise created by its inhabitants.

Anticipándose a lo que estaba por venir, Mirchael Sorkin, John Young y yo mismo empezamos a reunirnos una vez a la semana para tratar estrategias para desarrollar este lugar como alternativa al predecible, y únicamente orientado a las ganancias del promotor. Sorkin estaba escribiendo escenarios, Young estaba haciendo una investigación y yo estaba realizando dibujos que trataban de conectar los distintos hilos. Lo que creamos fue una zona “duty free” – libre de impuestos -, duty (deber), entendido al menos con dos significados distintos. Lo que imaginábamos era una especie de utopía urbana clases, lo que provocaría una distopía urbana para el promotor de este tipo de megaproyectos. La improvisación individual y la conciencia de comunidad fueron los principales ideales. El lugar elegido sería una zona de vida experimental que estaría fuera de la regulación, una vasta empresa colectiva creada por sus propios habitantes.

Sorkin’s writings were the genesis of his landmark manifesto on an urban dwellers’ bill of rights, “Local Code: Constitution of a City at 42 Degrees North Latitude.” Young’s stalwart advocacy of housing rights in New York, leavened by a wicked sense of ironic humor, and an outlook deeply antithetical to hypocritical authority, contributed a mass of relevant images. My own urban studies up to that time, embodied in the “Centricity” project, were pushed into new directions that reached their apotheosis in the “Berlin Free-Zone” project of three years later. In short, “Timesquare” was an important step in each of our ways of thinking. However—perhaps because of a certain discomfort we felt with the visual outcome—the project was published, in part, only once. This post presents just a selection of the thirty-eight plates, but enough to expose the project’s underlying ideas, as well as its flaws. Regardless, it seems like an appropriate moment to inject it—warts and all—into present urban discussions.

Los escritos de Sorkin fueron la genesis de su histórico manifiesto sobre la declaración de derechos de los habitantes urbanos, “Local Code: Constitution of a City at 42 Degrees North Latitude.” (Código local: Constitución de una ciudad a 42 grados de latitud norte). La defensa incondicional de Young del derecho a la vivienda en Nueva York, enriquecida por un sentido perverso de humor irónico y una perspectiva profundamente antitética a la autoridad hipócrita, contribuyó de forma importante la creación de imágenes de relevancia. Mis propios estudios urbanos hasta ese momento, encarnados en el proyecto “Centricity“, fueron dirigidos hacia nuevos  lugares que acabarían traduciéndose en el proyecto “Zona Franca de Berlín” tres años más tarde. En resumen, “Timesquare” fue un paso importante en cada una de nuestras formas de pensar. Sin embargo, tal vez debido a una cierta incomodidad que sentimos con su resultado visual, el proyecto se publicó, parcialmente, solo una vez. Esta publicación presenta solo una selección de las treinta y ocho placas, suficiente para exponer las ideas subyacentes del proyecto, así como sus imperfecciones. De todos modos, parece un momento apropiado para inyectarlo, así con  sus problemas, en las discusiones actuales sobre lo urbano.

Woods, Lebbues. (2008). Times Square. Lebbeus Woods. New York, United States. Retrieved from

In the following video, Sorkin and Woods discuss the Timesquare project with the author of the AIA Guide to New York City, Elliot Willensky and the host, Robert Lipstyle, on WNET on January 10, 1989. The authors of the project explain their ideological approach to the city, such as with topics as danger, capitalism or human needs. It is remarkable how Lebbeus Woods describe the site through the view of a contemporary American landscape artist. He founds the aesthetical beauty of the industrial landscape avoiding a nostalgic or condescending position. Finally, it is interesting to see how Michael Sorkin and Lebbeus Woods are playing different characters during the interview, almost as if they played their own performance.

En el siguiente video, Sorkin y Woods discutetn el proyectod e Timesquare con el autor de la Guia AIA de Nueva York Elliot Willensky y el presentador Robert Lipstyle en el canal de WNET el 10 de Enero de 1989. Los autores del proyecto explican su posición sobre la ciudad en temas tales como el peligro, el capitalismo o las necesidades humanas. Es notable la forma en que Lebbeus Woods describe el lugar a través de la visión un paisajista contemporáneo americano. Descubre la belleza estética del lugar industrial evitando una visión nostálgica o condescendiente. Finalmente, resulta intersante ver como ambos personajes juegan dos roles distintos durante la entrevista, casi como si estuvieran realizando su propia performance.

Other images of the proposal

Otras imágenes de la propuesta

Photos of Riverside South railyard in the 1970s, before the current development

Fotos de los andenes de Riverside South en los años 70, antes de la construcción actual